En el rostro, la moderación vale más que la cantidad de espuma.
En el rostro, el jabón de Alepo es especialmente interesante cuando se utiliza con suavidad: contacto breve, poca fricción y observación cuidadosa de la sensación de la piel tras el enjuague.
Quienes tienen la piel sensible no deberían pasar directamente a dos aplicaciones diarias. Es más aconsejable un inicio gradual con pocas aplicaciones de prueba.